Durante el 37.º Mladifest en Medjugorje, la actriz brasileña Lenita Medina compartió un testimonio especialmente cercano a la realidad de los jóvenes.
Habló de su conversión, de las heridas de su historia y de su decisión de dejar atrás una vida centrada en la fama. Pero una de sus reflexiones más fuertes estuvo dirigida a la manera en que vivimos dentro del mundo digital:
“No permitan que los algoritmos los guíen; que los guíe el Espíritu Santo”.
¿Quién está guiando nuestras decisiones?
Cada día, los algoritmos seleccionan las publicaciones, videos, noticias y anuncios que aparecen en nuestras pantallas. Poco a poco pueden influir en lo que deseamos, en aquello con lo que nos comparamos y hasta en la forma en que creemos que debemos vivir.
El mensaje de Lenita Medina no exige rechazar la tecnología. Es una invitación a no entregar nuestra libertad interior y nuestra identidad a aquello que una plataforma decide mostrarnos.
En lugar de vivir buscando aprobación, seguidores o reconocimiento, la actriz invitó a los jóvenes a descubrir quiénes son ante los ojos de Dios.
Volver a escuchar
Para dejarse guiar por el Espíritu Santo es necesario crear momentos de silencio, oración y discernimiento. También significa preguntarnos con sinceridad:
¿Lo que veo diariamente me conduce a la paz?
¿Me ayuda a reconocer mi dignidad?
¿Me acerca a Dios o solamente me mantiene distraído?
Antes de terminar su testimonio, Lenita planteó una pregunta decisiva: después de regresar a casa, lo importante no será solamente contar cómo fue Medjugorje, sino decidir cómo vivir después de haber estado allí.
Su mensaje permanece como un desafío para todos, no únicamente para quienes participaron en el Mladifest: utilizar la tecnología sin permitir que controle nuestra vida y aprender a escuchar nuevamente la voz de Dios.
Porque el algoritmo puede sugerirnos qué mirar, pero no debe decidir quiénes somos.


