Al amanecer de este 6 de agosto, miles de jóvenes subieron al monte Križevac para participar en la Santa Misa con la que concluyó oficialmente el 37.º Festival Internacional de la Juventud de Medjugorje.
Después de caminar durante la noche, los participantes se reunieron a las cinco de la mañana alrededor de la cruz. La celebración, realizada en la fiesta de la Transfiguración del Señor, fue presidida por fray Zvonimir Pavičić, párroco de Medjugorje.
Una experiencia que debe transformar la vida
Durante su homilía, fray Zvonimir recordó que muchas personas han experimentado en Križevac una transformación profunda. Invitó a los jóvenes a abrir su corazón para que Jesús también los convierta en personas nuevas.
Durante seis días, los participantes vivieron momentos de oración, catequesis, testimonios, Eucaristía, confesión, adoración y fraternidad.
Pero el verdadero fruto del Mladifest no se mide solamente por lo vivido en Medjugorje. Comienza a mostrarse cuando cada joven regresa a su familia, parroquia, trabajo o escuela y pone en práctica aquello que recibió.
Jóvenes de 73 países enviados al mundo
En la última Misa vespertina, monseñor Petar Palić recordó que Cristo es la verdadera fuente y que su gracia nunca deja de fluir. La celebración contó con la presencia de monseñor Aldo Cavalli y otros 689 obispos y sacerdotes.
Al concluir, los representantes de los 73 países participantes recibieron un rosario como signo del envío misionero.
La invitación fue clara: caminar de la mano de María, llevar a Jesús a los demás y convertirse en constructores de paz.
El Festival terminó, la misión comienza
Los cantos han terminado y los jóvenes comienzan a regresar a sus países. Sin embargo, el Mladifest no debe quedarse únicamente como un hermoso recuerdo.
Cada participante está llamado a conservar la oración, vivir la Eucaristía, buscar la reconciliación y compartir con otros la paz que encontró en Medjugorje.
El Festival terminó al pie de la cruz, pero desde allí comenzó una nueva misión.
Que cada joven se convierta en un testimonio vivo de Cristo y lleve un pequeño pedazo de Medjugorje a todos los lugares donde Dios lo envíe.

