A pocos kilómetros de Roma, junto a las aguas del lago Albano, se encuentra Castel Gandolfo: un lugar de descanso, oración e historia vinculado con los papas desde hace cuatro siglos.
Una tradición que comenzó en 1626
En 1596, Castel Gandolfo pasó a formar parte de las propiedades pontificias. Sin embargo, fue en la primavera de 1626 cuando el papa Urbano VIII se convirtió en el primer pontífice que utilizó este lugar como residencia de descanso.
Por eso, en 2026 se cumplen 400 años del comienzo de una tradición que ha permitido a numerosos papas alejarse temporalmente de la actividad de Roma, sin abandonar la oración, las audiencias y sus responsabilidades en la Iglesia.
Mucho más que una residencia de verano
El Palacio Apostólico, sus jardines y el paisaje del lago Albano hicieron de Castel Gandolfo un espacio de serenidad. Pero su historia también contiene momentos de enorme solidaridad.
Durante la Segunda Guerra Mundial, las Villas Pontificias dieron refugio a aproximadamente 12,000 personas. Incluso se calcula que cerca de 40 niños nacieron dentro del apartamento papal durante aquel periodo.
Así, este lugar no solamente ha sido una residencia para los pontífices: también fue un refugio para familias que buscaban protección.
Una tradición que continúa con León XIV
Castel Gandolfo sigue teniendo un lugar especial en la vida de la Iglesia. En julio de 2026, el papa León XIV residió durante varias semanas en el Palacio Apostólico para disfrutar de un periodo de descanso.
Su presencia demuestra que Castel Gandolfo no es únicamente un recuerdo del pasado. Continúa siendo un lugar vivo, relacionado con la oración, el trabajo del Papa y su cercanía con los fieles.

Una parada de nuestra próxima peregrinación
Castel Gandolfo forma parte del itinerario de la 132.ª peregrinación de Fundación Medjugorje 2000, programada del 5 al 19 de octubre de 2026.
El miércoles 7 de octubre, después de participar en la Audiencia General con el papa León XIV, el grupo se trasladará a Castel Gandolfo para conocer el entorno de esta histórica residencia pontificia. Posteriormente regresará a Roma para visitar la Basílica de San Pedro.
Será una oportunidad para contemplar un paisaje extraordinario y acercarnos a cuatro siglos de historia de la Iglesia antes de continuar nuestro camino hacia Medjugorje.
Castel Gandolfo nos recuerda que el descanso también puede convertirse en silencio, contemplación y encuentro con Dios.
Conoce el itinerario completo y consulta la disponibilidad de la peregrinación en medjugorje.org.mx.

