EN BOSNIA-HERZEGOVINA EL CAFÉ NO ES SOLAMENTE UNA BEBIDA.
ES UNA PAUSA.
ES CONVERSACIÓN.
ES HOSPITALIDAD.
Y PARA EL VIAJERO PUEDE CONVERTIRSE EN UNA DE LAS FORMAS MÁS SENCILLAS DE ACERCARSE A LA CULTURA DEL PAÍS QUE ACOGE A MEDJUGORJE.
UNA TRADICIÓN QUE SE HA CONSERVADO DURANTE GENERACIONES
El café ocupa un lugar muy especial en la vida cotidiana de Bosnia-Herzegovina.
Durante generaciones se ha desarrollado toda una tradición alrededor de su preparación, molienda, servicio y, sobre todo, de la manera de beberlo.
Aquí aparece una diferencia fundamental respecto de nuestra vida moderna.
El café bosnio no invita a correr.
Invita a sentarse.

LA DŽEZVA
Uno de los objetos que inmediatamente llama la atención es la džezva, el pequeño recipiente tradicional en el que se prepara y sirve el café.
Cuando llega a la mesa, la experiencia es muy diferente a recibir simplemente una taza de café.
La džezva, las pequeñas tazas y el modo de servirlo convierten ese momento cotidiano en una especie de pequeño ritual social.
¿CÓMO SE TOMA?
El café se sirve lentamente y se bebe sin prisa.
En ocasiones puede presentarse acompañado de un pequeño dulce, como un lokum.
Pero quizá el ingrediente más importante no se encuentra dentro de la taza.
Es el tiempo.
Sentarse, conversar y disfrutar de la compañía forma parte de la experiencia.

NO ES SOLAMENTE CAFÉ
Ésta es precisamente una de las cosas más interesantes que puede descubrir un viajero.
Cuando visitamos otro país, muchas veces buscamos grandes monumentos. Sin embargo, también podemos conocer una cultura observando sus pequeñas costumbres.
Cómo comen.
Cómo saludan.
Cómo reciben a un visitante.
Y hasta cómo toman el café.
UNA EXPERIENCIA QUE PODEMOS VIVIR CERCA DE MEDJUGORJE
Quienes hemos viajado a Bosnia-Herzegovina sabemos que Medjugorje es el gran corazón espiritual de nuestro recorrido.
Pero alrededor de Medjugorje existe también toda una cultura que merece ser conocida.
Mostar, sus calles de piedra, sus pequeños establecimientos y sus tradiciones nos permiten acercarnos a otra cara de Herzegovina.
Sentarse algún día frente a una džezva y beber tranquilamente un café bosnio puede parecer algo muy sencillo.
Sin embargo, quizá precisamente ahí comprendamos una de sus grandes enseñanzas:
NO TODO EN LA VIDA TIENE QUE HACERSE DE PRISA.
A VECES HAY QUE SENTARSE.
CONVERSAR.
ESCUCHAR.
Y DAR GRACIAS.
DE LA MANO DE MARÍA A JESÚS EUCARISTÍA.
FUNDACIÓN MEDJUGORJE 2000

