El primer balance del 37.º Festival Internacional de la Juventud confirma la gran dimensión espiritual y eclesial alcanzada por esta edición.
Decenas de miles de jóvenes procedentes de más de 70 países se reunieron en Medjugorje para participar en seis días de oración, Eucaristía, adoración, confesión, catequesis y testimonios.
Junto a ellos estuvieron más de 700 sacerdotes y 14 arzobispos y obispos.
Celebrando y confesando al mismo tiempo
Durante las Misas vespertinas concelebraban habitualmente más de 600 sacerdotes. Al mismo tiempo, muchos otros permanecían en los confesionarios atendiendo a los jóvenes y peregrinos.
Por eso, el balance publicado después del Festival señala que más de 700 sacerdotes estuvieron al servicio de los participantes.
Esta cifra no representa únicamente la magnitud del encuentro. Muestra también el lugar central que ocuparon la Eucaristía, la reconciliación y el acompañamiento espiritual.
Mientras algunos sacerdotes celebraban alrededor del altar, otros escuchaban historias, heridas, arrepentimientos y deseos de comenzar una vida nueva.

Una Iglesia reunida en Medjugorje
El Festival también contó con la presencia de 14 arzobispos y obispos de distintos países.
Entre ellos estuvieron monseñor Aldo Cavalli, visitador apostólico para la parroquia de Medjugorje; monseñor Francis Assisi Chullikatt, nuncio apostólico en Bosnia y Herzegovina; monseñor Leopoldo Girelli, nuncio apostólico en Croacia, y monseñor Petar Palić, obispo de Mostar-Duvno.
También participaron obispos procedentes de Polonia, Canadá, Bulgaria, Países Bajos, Italia, Ecuador, Perú y Rumanía.

Sacerdotes al servicio de los jóvenes
Detrás de la cifra de más de 700 sacerdotes existe una imagen muy concreta: una Iglesia que escucha, acompaña, celebra y acerca a las personas a Jesús.
El lema del Mladifest fue “Ad fontem — A la fuente”. Esa fuente, como recordaron las diferentes catequesis y homilías, es Jesucristo.
Los jóvenes encontraron esa fuente en la Palabra de Dios, la Eucaristía, la adoración y el sacramento de la reconciliación.
El Mladifest concluyó, pero permanece el testimonio de cientos de sacerdotes que ofrecieron su tiempo y su ministerio para que miles de jóvenes pudieran encontrarse nuevamente con Cristo.


