En Mostar, sobre las aguas del río Neretva, se levanta uno de los monumentos más reconocidos de Bosnia-Herzegovina: el Stari Most, cuyo nombre significa “Puente Viejo”.
Su belleza atrae a visitantes de todo el mundo, pero detrás de su elegante arco de piedra existe una historia de destrucción, reconstrucción y esperanza.
Un puente que unió a Mostar durante siglos
El Stari Most fue construido en 1566, durante el Imperio otomano. Desde entonces se convirtió en una parte fundamental de la identidad de Mostar.
El puente no solamente permitía cruzar el río Neretva. También comunicaba barrios y acercaba a personas pertenecientes a diferentes culturas, religiones y comunidades.
Durante más de cuatro siglos permaneció como testigo de la vida cotidiana de la ciudad.
El día en que cayó sobre el río
El 9 de noviembre de 1993, durante la guerra de Bosnia-Herzegovina, el Puente Viejo fue destruido y cayó sobre las aguas del Neretva.
Las imágenes de su caída recorrieron el mundo. No se había perdido únicamente una construcción histórica: Mostar había perdido uno de los mayores símbolos de su identidad y convivencia.
Durante varios años, el vacío sobre el río recordó las heridas que la guerra había dejado en la ciudad.
Reconstruir algo más que piedra
Poco después de su destrucción comenzó a considerarse la posibilidad de levantar nuevamente el puente.
Su reconstrucción fue un proyecto internacional coordinado con la participación de la UNESCO y especialistas de distintos países. Se estudiaron documentos, fotografías y técnicas tradicionales para recuperar su apariencia histórica con la mayor fidelidad posible.
El puente reconstruido fue inaugurado en julio de 2004.
Pero no volvió solamente como una obra arquitectónica. Regresó como símbolo de reconciliación, cooperación internacional y esperanza.
Patrimonio Mundial y símbolo de paz
En 2005, la zona del Puente Viejo y el centro histórico de Mostar fueron inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.
La organización considera al puente reconstruido un símbolo de la convivencia entre comunidades de diferentes orígenes culturales, étnicos y religiosos.
Actualmente, miles de personas recorren sus piedras y contemplan desde lo alto las aguas color esmeralda del Neretva.
Muchos llegan atraídos por su belleza. Sin embargo, conocer su historia permite comprender que el Stari Most representa algo mucho más profundo: la posibilidad de reconstruir lo que parecía perdido.

Mostar en nuestra próxima peregrinación
Mostar será uno de los lugares que conoceremos durante la 132.ª peregrinación de Fundación Medjugorje 2000, programada del 5 al 19 de octubre de 2026.
Durante nuestra visita podremos recorrer su centro histórico, contemplar el Puente Viejo y conocer una ciudad donde se encuentran diferentes culturas, tradiciones y momentos de la historia.
Será también una oportunidad para reflexionar sobre el perdón, la reconciliación y la paz que tanto necesita nuestro mundo.
El Puente Viejo de Mostar nos deja una enseñanza poderosa: aquello que fue destruido puede volver a levantarse, y una herida puede transformarse en un camino de encuentro.
¿Qué representa para ti esta historia? Te invitamos a compartir tu reflexión y a conocer el itinerario completo de nuestra próxima peregrinación en medjugorje.org.mx.

